Ramón Bilbao Edición Limitada Crianza 2007, de Bodegas Ramón Bilbao (Rioja) recibió el Trébol Todovino que reconoce la etiqueta de mejor relación calidad precio de La Guía 2010 por debajo de 18 €.
Más allá de la cosecha 2007, que ha sido calificada con un “lacre” en La Guía Todovino 2010, hay que destacar la trayectoria de este vino desde su aparición en el mercado con la añada 1999. El “lacre” ha estado presente en esta primera añada y en las cosechas 2001, 2002, 2004, 2005 y 2006, un mérito especialmente importante para un vino que actualmente se mueve en el entorno de los 11 €.
Exitosa transición
Pero además, detrás del Edición Limitada, como se le llama en la casa, hay un ambicioso proyecto de renovación y modernización de una de las firmas tradicionales de Haro en Rioja Alta.
Fundada en 1924, Ramón Bilbao produce en la actualidad dos millones y medio de botellas y cuenta con un parque de 12.000 barricas de las que un 40% son de roble francés. No es precisamente lo que uno esperaría de una bodega clásica.
Ramón Bilbao vivió uno de sus momentos de máximo esplendor con el boom exportador de la década de los setenta. Su porfolio, como el de la mayoría de bodegas de la época se articulaba en torno a la fórmula crianza-reserva-gran reserva, con vinos bien orientados al mercado y un estilo de rioja clásico reconocible y comercial.
La compra de la bodega por parte de la familia Zamora en 1999 y la incorporación ese mismo año de Rodolfo Bastida procedente de Bodegas Bretón, una de las bodegas que había empezado a romper moldes con la marca Dominio de Conté, marcó el inicio del cambio.
"Los vinos de la casa -señala Rodolfo Bastida- seguían un patrón totalmente clásico: mezcla de variedades y zonas, maceraciones no demasiado extractivas, barricas con muchos usos... Pero las zonas de aprovisionamiento tenían potencial para elaborar vinos de perfil totalmente distinto y la bodega tenía proveedores fieles en los mejores municipios, en muchos casos con viñedos muy viejos".
Un estudio más detallado del potencial de los viñedos, propios y ajenos, permitió identificar las materias primas más adecuadas para elaborar tintos más estructurados y con mayor peso de fruta. A partir de ahí se estableció un modelo de trabajo con especial hincapié en la selección y en un tratamiento más específico de los distintos viñedos. Realmente, no cambia el modelo de abastecimiento, ya que en esencia se sigue trabajando con materia prima procedente del entorno de Haro, pero ahora por ejemplo se vinifica por zonas y municipios.
En bodega, se acondicionó una nave de elaboración específica para crear este nuevo estilo de tintos provista de tinos de madera destinados a la fermentación y con barricas de roble francés para la crianza.
En la práctica, las mejores uvas de los viñedos considerados idóneos cada año se destinarán a la gama moderna. Luego, las mejores partidas de esta selección en una proporción aproximada de un 25% pasarán a integrar el tinto top de la bodega, Mirto, mientras que el resto se embotellará como Ramón Bilbao Edición Limitada. El primero se suele situar algo por debajo de las 40.000 botellas y el segundo en el entorno de las 190.000.
Teniendo en cuenta que la primera cosecha de Mirto en el mercado fue 1999, coincidiendo con la época de pleno auge de los llamados “tintos de alta expresion” llama la atención la importancia que se concedió a la creación de una marca de precio realmente ajustado, con un proceso de elaboración detrás –y una calidad final en la botella– que podría justificar sin problemas un posicionamiento superior.
"Al trabajar en una zona límite de cultivo - explica Bastida-, la excelencia no está siempre en los mismos viñedos. Esto obliga a procesar un volumen alto de uva para obtener unos litros de 'esencia'. Realmente, en la cosecha 99 pensábamos en Mirto, pero nos dimos cuenta de que lo que sobraba era excelente”.
Fórmula de éxito
Probablemente, la clave del éxito del Edición Limitada haya sido el hecho de hacer asequible un tinto de una estructura, unas características y un equilibrio que se percibe claramente como bueno y que acaba superando las expectativas. El consumidor que lo prueba, repite. Los profesionales, por su parte, le dan el valor de una recomendación siempre segura. Y todo ello sin tener que idear una botella o una presentación especialmente rocambolesca, y sin ni siquiera tener que prescindir del indicativo de “crianza” para transmitir una imagen de modernidad. Hay otra cosa que resulta mucho más llamativa en la etiqueta: la numeración de la botella que da pleno sentido al concepto de “edición limitada”.
La percepción, por otra lado, es la misma en el mercado nacional que en otros países. En Estados Unidos es un clásico de las listas de “value” (relación calidad-precio). De hecho, la cosecha 2006 ocupaba un lugar destacado entre las “smart buys” (compras inteligentes) del número de noviembre de la revista norteamericana Wine Spectator.
Y quien busque una lectura más sofisticada también la puede encontrar. Al fin y al cabo, lo que hay en la botella viene de pequeñas parcelas de menos de una hectárea con cepas de entre 70 y 80 años. ¿No es esto también una historia de terruño?
Una bodega en marcha
A la chita callando y entre bamabalinas, el espíritu renovador de Mirto y Ramón Bilbao ha ido contagiando a los vinos tradicionales de la bodega. Como ocurre con el resto de riojas clásicos, es imposible presuponer que una bodega con cierto volumen y sensible a la evolución del mercado haya mantenido las cosas como estaban.
El reserva, por ejemplo, que se sitúa en la misma banda de precio que el Edición Limitada, fiel al roble americano y con una crianza ligeramente más prolongada en barrica (unos 20 meses frente a los 16 del Edición Limitada) se ha actualizado completamente hasta el punto de ser una opción muy recomendable y competitiva.
A raiz de la experiencia de los nuevos tintos modernos, se produce un importante cambio en toda la bodega con nuevas naves de elaboración provistas de depósitos de bocas anchas para extraer y una renovación completa del parque de barricas. "Toda la bodega giró en ese momento a un estilo de vinos diferente, en busca de mayor plenitud", concluye Rodolfo Bastida.