La OIV ya anunció hace unas semanas que 2009 se cerraría probablemente con un descenso mundial en el consumo y el arranque de unas 73.000 hectáreas de viña en Europa (45.000 de ellas en España) dentro del programa de la nueva OCM del vino. Las cifras dan una medida de la dificultad que encuentran los viticultores para rentabilizar sus viñedos.
Probablemente, la principal y más generalizada consecuencia de la crisis ha sido el desplazamiento del consumo hacia vinos de precio inferior, una tendencia de la que no se ha librado prácticamente ningún mercado ni ningún tipo de vino. La noticia en Reino Unido en las últimas semanas era la promoción salvaje que las grandes cadenas de supermercados estaban haciendo con el champagne; un abaratamiento de precios del que no se libran ni las marcas de mayor prestigio.
En Estados Unidos, uno de los mercados que tradicionalmente ha soportado precios más elevados (y en el que se esperaba que la cifra global de ventas en 2009 superara a 2008), todos los estudios realizados este año coincidían en que los consumidores habían reducido tanto sus compras de vino como el precio medio que estaban dispuestos a pagar por una botella. Muchos analistas dan por terminada la era de los vinos de más de 50 $ la botella y no creen además que se pueda recuperar fácilmente la bonanza de tiempos anteriores. Nunca había sido tan difícil vender una botella de más de 30$ en este país.
En España, con el imparable descenso del consumo y las exportaciones a la baja, el año ha sido especialmente duro. Las impresiones de Rafael del Rey, director general del Observatorio Español del Mercado del Vino, ratifica este punto, pero también apunta posibilidades de recuperación: “Por lo que estamos viendo, lo peor ya ha pasado y se ha concentrado a principios de año. En 2010 probablemente veremos recuperarse las exportaciones, pero más en volumen que en valor porque hay una tendencia clara a vender más barato que va a costar mucho modificar”.
En cuanto al mercado nacional, continúa, “la tendencia en alimentación es que sigan creciendo los vinos con denominación de origen y mi apuesta para 2010 sería por un crecimiento del consumo en este canal. En hostelería se ha contabilizado hasta la fecha una caída del 12% en 2009 y está claro que vamos a acabar mal el año. 2010 no será tan malo pero no creo que se llegue a remontar; la hostelería es lo que más va a tardar en recuperarse”.
Hay que señalar que el crecimiento de los vinos con D.O. está directamente relacionado con el abaratamiento de los precios, lo que a su vez ha provocado una caída en las ventas de vinos de mesa. El canal de alimentación había acumulado durante los 10 primeros meses de 2009 una pérdida del 11% en volumen y del 5,4% en valor.
Internet, motor de cambio
A grandes rasgos, Internet se ha convertido en la primera fuente en la que buscar todo tipo de información sobre el vino en general y cualquier etiqueta, añada o elaborador en particular. Basta con teclear su nombre; no importa lo recóndito, desconocido o raro que resulte el vino. Siempre aparecerá un comentario de alguien que lo conoce y lo ha probado. Obviamente, esto no es siempre una garantía de veracidad, pero la acumulación de datos sobre vino que hay ahora mismo en la red habría resultado impensable hace sólo cinco años.
Internet, con sus foros y sus redes sociales, también se ha convertido en el lugar en el que aficionados de todo tipo y condición opinan, comparten experiencias y tienen la posibilidad de agruparse en función de sus gustos, filosofía y estilos de vinos preferidos.
Más aún: polémicas importantes generadas este año en el sector (como el código ético de los colaboradores de Robert Parker) han tenido su fuente en algunos de los que ya son reputados blogs con multitud de seguidores. Por otro lado, las voces más alternativas (las que defienden los vinos naturales, por ejemplo) también están ganando fuerza al haber encontrado un medio que permite transmitir sus convicciones a un número increíblemente alto de aficionados.
Probablemente, la “foto” de la conferencia de estrellas Wine Future que se celebró en Rioja en noviembre fue el contraste entre el que en los últimos 25 años ha sido el crítico más poderosos del planeta, Robert Parker, y el energético, dinámico y entusiasta Gary Vaynerchuck, del videoblog Wine Library TV y nueva estrella mediática del vino. Más allá de su pose histriónica, Vaynerchuck fue de los pocos conferenciantes que hicieron vibrar y saltar en su silla a los asistentes y que dio respuestas a los interrogantes que se planteaban en este foro. La conclusión: el vino, en el siglo XXI, pasa por Internet.
¿De qué hablaremos este año?
Nos atrevemos a señalar algunas tendencias que creemos que irán a más a lo largo de este año, muchas de ellas inevitablemente relacionadas con el escenario económico de fondo. Una de las cosas que ha ocurrido es que algunos temas centrales del sector, como el uso de tapones alternativos al corcho, parecen haber pasado a segundo plano. Sin embargo, la atención casi monotemática por la crisis no ha ahogado en absoluto el debate sobre las prácticas ecológicas en toda la cadena de la vida del vino.
Vinos naturales, ecológicos, biodinámicos… más términos para conocer y diferenciar. Los elaboradores ya no se limitan a decir que realizan prácticas respetuosas en sus viñedos: buscan certificaciones ecológicas, se adscriben a una determinada filosofía de trabajo como la biodinámica o algunos llegan al extremo de no utilizar sulfuroso en su obsesión por hacer vinos “naturales” en grado extremo. En ocasiones, las fronteras entre muchos de estos conceptos no están totalmente claras, pero el tema va ganando peso en la misma medida en que aumentan las ventas de vinos con certificaciones “verdes” aunque, naturalmente, ecológico no es necesariamente sinónimo de bueno. Este año oiremos hablar mucho de estos temas y también, por supuesto, de las emisiones de carbono asociadas al sector, de los envases y materiales más respetuosos con el medio ambiente…
¿Se acabó la era de la potencia? Parece que el péndulo ha iniciado un camino imparable en dirección opuesta a los vinos pastosos, concentrados y alcohólicos de gran espectacularidad en cata. Elegancia, armonía, estructura media siempre que vaya en consonancia con la zona y sus variedades de uva y más atención por los finales de boca parecen ser las nuevas consignas que dejan de lado las extracciones masivas y los excesos de antaño. Más vinos para beber y no tanto para catar.
¿Se acabó la era Robert Parker?Nadie lo diría, desde luego, viendo la expectación que despertó su primera “visita oficial” a España. Pero las voces críticas contra su hegemonía y el estilo de vinos que tradicionalmente ha defendido crecen cada día en Internet, especialmente en el propio Estados Unidos. Alice Fiering, la gran partidaria de los vinos naturales, o Tyler Colman, con su olfato periodístico para levantar escándalos y mirar el vino desde perspectivas atípicas, son algunos de sus oponentes. La consigna de futuro parece ser: menos gurús, más riqueza y diversidad de voces autorizadas.
A más precio, más exigencia. Este año muy pocos estarán dispuestos a gastarse más de 15 € en una botella de vino que no tenga un carácter distintivo o capacidad para colmar o superar las expectativas. Y qué decir de vinos que pasan de los 30 o los 60 €. En España, donde se ha abusado tanto de los vinos caros, es evidente que el mercado no puede asimilar tantas marcas. La tendencia en las bodegas, que no están dispuestas a renunciar a tener uno o varios vinos top, es reducir notablemente su producción de forma que no ejerzan una presión comercial sobre su cuenta de resultados. De la misma manera, cabe esperar reajustes similares de producción en segmentos de precios medio-altos en función del comportamiento del mercado.
Menos barricas nuevas: efectos secundarios de la crisis. Una encuesta realizada entre bodegas de Estados Unidos en 2009 reveló que una parte importante de ellas ha reducido la compra de barricas, una de las partidas presupuestarias más altas para cualquier elaborador de tintos. La consecuencia lógica de ello es dar más usos a las barricas existentes en bodega o pasarse a materiales alternativos tipo polvo, chips o virutas de roble. No tenemos datos concretos sobre España, pero es lógico pensar que entrará menos roble nuevo también en nuestras bodegas y que ésta se limitará a los vinos de mayor calidad y precio. ¡Menos mal que ha habido una renovación importante y generalizada del parque de barricas en los últimos años! Por otro lado, un uso inteligente de maderas usadas podría muy bien mitigar el exceso de roble que a menudo exhiben muchos vinos nacionales.
Países y variedades al alza. ¿Cuáles son los nuevos países y uvas de moda en los mercados internacionales? Los puestos más destacados en la lista parece que son para Nueva Zelanda (no sólo por sus ya famosos blancos de sauvignon blanc, sino también por sus tintos de pinot noir y por sus merlots), Argentina (con sus tintos de malbec que parecen inmunes a estos tiempos difíciles) y Sudáfrica (sobre todo por sus blancos y tintos de syrah). Chile sigue ofreciendo una buena relación calidad-precio y nos ha superado en ventas en el mercado británico, además de captar la atención de la crítica con los vinos que llegan de sus regiones más frescas como Maule o Limari.
En cuanto a las variedades, dista mucho de apagarse la estrella de la pinot noir en los mercados anglosajones. La malbec es la gran estrella y de España, quizás el último descubrimiento sea la mencía. En blancos, la riesling va camino de resarcirse del olvido de antaño y la albariño es ya toda una categoría por sí sola (¿cómo se entiende si no la rabieta de los australianos al descubrir que lo que habían plantado en su viñedo era savagnin en lugar de la ahora famosa uva gallega?)
Los rosados siguen de moda, pero no en España. Es el segmento que más crece en los mercados internacionales y parece que está aún muy lejos de tocar techo. En Reino Unido, por ejemplo, supone ya el 12% del mercado. Paradójicamente, España, importante productor de rosados, no participa de la tendencia: Los vinos que mantienen un crecimiento estable en los últimos tiempos en nuestro país son los blancos.
Un vino, una historia y los elaboradores más cerca del consumidor. Gracias en parte a Internet, los consumidores manejan cada vez más información para tomar sus decisiones de compra. Dentro de poco no va a bastar con que un vino esté bueno. Lo que también va a marcar diferencias son las historias que están detrás de la botella y qué firmas son capaces de contarlas y transmitirlas con mayor pasión o entusiasmo. El contacto directo entre elaborador y consumidor final cada vez es mayor, ya sea a través del aumento del enoturismo y las visitas a bodega, los numerosos show rooms, salones y ferias que se celebran dentro y fuera de España y que comprometen las agendas de los bodegueros, o simplemente, por las posibilidades comunicativas que ofrece Internet (cada vez más bodegas tienen su blog).
Nubarrones: acoso al vino en Europa. La mayoría de gobiernos europeos siguen adelante con su política contra el alcohol colocando al vino en el mismo saco que otras bebidas de mayor graduación y no parece que la presión se vaya a aligerar. En noviembre pasado, en el marco de la subasta borgoñona de los Hospices de Beaune, se presentó oficialmente el nuevo lobby que agrupa a una parte importante del sector vinícola francés y que, con un presupuesto de dos millones de euros, tiene como objetivo contraatacar la política restrictiva de su gobierno en este capítulo. Intentarán poner freno al alarmante descenso del consumo, transmitir un mensaje de moderación y apoyar y financiar estudios que demuestren los efectos beneficiosos del vino para la salud. Dentro de un marco europeo, el proyecto Wine in Moderation intenta enfatizar los valores de un consumo moderado y estrechar los lazos vino-cultura, pero probablemente harán falta más esfuerzos e iniciativas para invertir la tendencia.