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Muy práctico

Descifrando las etiquetas de los vinos españoles


Te damos todas las claves para aprender a leer las etiquetas de vino
La Revista todovino - A. Cervera (12 de enero)
Tags: leer la etiqueta   

¿Han hecho ya su lista de propósitos de año nuevo? Si aún les queda sitio para dedicar un par de líneas al vino, les proponemos pasar revista a la terminología que aparece en las etiquetas de los vinos españoles. A fin de cuentas, constituye una valiosa información para decantarse por una u otra botella y, además, sirve de rápido cursillo para recordar conceptos básicos del vino.

Realmente, la etiqueta es la mejor –y, a menudo, la única– tarjeta de presentación de un vino. Por eso, saber interpretarla es básico para hacerse una idea exacta de lo que hay en la botella. ¿Qué nos vamos a encontrar habitualmente en las etiquetas de vinos españoles?

Lo más básico
Marca. Es el nombre del vino, que puede coincidir o no con el de la bodega.

Bodega. Es el nombre de la firma elaboradora. A veces figura junto a la marca del vino aunque suele ser más habitual que vaya con una tipografía notablemente más pequeña y en la parte inferior de la etiqueta.

Tipo de vino. La etiqueta también indica si estamos ante un vino blanco, tinto, rosado un dulce, un vino de aguja o un espumoso (en España, la gran mayoría están acogidos a la denominación Cava y éste es el término que figura en la etiqueta). En el cuadro que figura al final del artículo, encontrarán información específica sobre la terminología de los espumosos. Dentro de los generosos andaluces, la tipología incluye fundamentalmente fino, manzanilla, oloroso, amontillado, pedro ximénez y palo cortado.

Añada. Hoy la mayoría de los vinos que se encuentran en el mercado indican en la etiqueta el año de cosecha. Además, la nueva normativa permite su inclusión también en los vinos de mesa. Su ausencia, salvo en el caso de espumosos, generosos y notables excepciones (como el complejísimo Reserva Especial de Vega Sicilia), suele ser sinónimo de baja calidad.

Variedad o variedades de uva. Cada vez es más habitual que figure en la etiqueta el nombre de la uva o uvas empleadas en la elaboración del vino. Las que encontrará con mayor frecuencia en vinos españoles son, en el caso de blancos: albariño, verdejo, chardonnay, sauvignon blanc, viura o macabeo, moscatel, xarel.lo o garnacha blanca; y en tintos: tempranillo (o alguna de sus sinonimias: tinto fino, cencibel, tinta de Toro, ull de llebre), garnacha, monastrell, mencía, graciano, cabernet sauvignon, merlot o syrah.

Tipo de elaboración. Aquí se engloban términos como fermentado en barrica para vinos que han realizado este proceso en la barrica (normalmente blancos, pero también hay ejemplos de rosados y tintos); con lías, cada vez más habitual en blancos que se crían en depósitos de acero con sus lías con objeto de conseguir mayor complejidad y capacidad para evolucionar en la botella; o maceración carbónica para los tintos más jóvenes que fermentan sin despalillado previo.

Capacidad, grado alcohólico y registro embotellador. Son de mención obligada en todas las etiquetas. La mayoría de las botellas tienen una capacidad de 75 cl. Tiene también cierta presencia el formato mágnum de 1,5 l., la media botella de 37,5 cl. y las botellas de 50 cl., sobre todo para vinos dulces, pero recientemente también como opción de consumo moderado para blancos y tintos que buscan mantener una imagen de calidad que a menudo se perdía en las medias botellas. El grado alcohólico se expresa en porcentaje (ej.: 13 % vol.), mientras que el registro embotellador se corresponde con una cifra numérica más una clave provincial en letra, como la de las antiguas matrículas de los coches (ej.: R.E.: 2161/T).

Contraetiqueta oficial. Es el sello oficial del consejo regulador de la denominación o región vinícola en la que se inscribe el vino y que actúa como garantía de origen. Normalmente va situada en la parte posterior de la botella (de ahí su nombre) o como precinto de garantía abrazando la cápsula.

Contiene sulfitos. Mención obligatoria desde hace algo más de dos años en todos aquellos productos que contienen más de 10 mg./l. de SO2. El vino es uno de ellos y su uso es habitual de cara a su conservación en el tiempo. Sólo algunos elaboradores orgánicos y defensores de los vinos naturales prescinden de este elemento que, por otro lado, también se genera de forma espontánea durante la fermentación.

Origen: más opciones de lo que parece
Lo habitual en vinos españoles es que nos encontremos ante una denominación de origen (D.O. Ribera del Duero, D.O. Rueda, D.O. Jumilla...), una designación de vinos de la tierra (V.T. Castilla, V.T. Extremadura, V.T. Cádiz…) o el indicativo de “vino de mesa”.

La Ley del Vino de 2003 estableció también la categoría de vinos de calidad con indicación geográfica que, en la práctica, es un paso intermedio entre los vinos de la tierra y los vinos con denominación de origen; así como la denominación de vinos de pago, de la que en la actualidad existen sólo ejemplos en Castilla-La Mancha y Navarra, y que es un reconocimiento de origen para una finca o propiedad concreta (como D.O. Dominio de Valdepusa o D.O. Pago de Arínzano). Como anécdota, existe la rareza de VT El Terrerazo, que da a una finca individual la categoría de vino de la tierra.

Existen dos denominaciones de origen de categoría superior o “calificada” en España, que entre otros requisitos especiales exigen que toda su producción se comercialice embotellada. Son Rioja y Priorat. Dentro de ésta última se contempla además la categoría de “vino de finca”, con el mismo sentido que el vino de pago pero no como una denominación independiente sino integrada dentro de la propia D.O.Q. Y más recientemente, se ha aprobado la categoría de “vi de la vila” que es el primer reconocimiento para los vinos de municipio en España. Con el tiempo, estas iniciativas acercarán las etiquetas del Priorat a las de otras regiones clásicas europeas (como Borgoña o Piamonte) en las que el nombre del municipio y del viñedo adquieren una importancia clave en la etiqueta.

Algunas denominaciones de origen están divididazas en subzonas que en ocasiones pueden tener también reflejo en la etiqueta. Es el caso de Rías Baixas, donde es habitual encontrar la mención de O Rosal o Condado en los vinos elaborados en estas áreas específicas.

Crianza: terminología a gogó
A los términos tradicionales de crianza, reserva y gran reserva, preconizados por los riojanos y que presuponen unos tiempos concretos de permanencia en barrica y en botella (ver cuadro), se han sumado un sinfín de nuevas acepciones. Algunos de las más habituales son “roble”, “barrica” y “semicrianza” que pueden considerarse sinónimos y que se refieren a una permanencia variable del vino en roble, pero inferior a la de un crianza. La información también puede figurar de forma más explícita: 6 meses en barrica, 12 meses en barrica... algo muy habitual en los vinos de la tierra a los que no se les permite utilizar la terminología de crianza, reserva y gran reserva.

Los tiempos oficiales de envejecimientos no siempre convencen a los elaboradores. Desde hace unos años, muchos de ellos decidieron darle a cada vino la cantidad de roble que consideraban necesaria y, en un acto de rebeldía, los comercializaron con la misma contraetiqueta genérica que llevan los vinos jóvenes. Por eso hoy es habitual encontrar vinos de precio medio y elevado sin ningún indicativo de crianza en la etiqueta.

LOS TIEMPOS “OFICIALES” DE CRIANZA

Indicativo Tipo de Vino Tiempo mínimo barrica Tiempo botella Total
Crianza Blanco/rosado 6 meses resto 24 meses
  Tinto 12 meses Rioja y Ribera
6 resto de zonas
resto 24 meses
Reserva Blanco/rosado 12 meses resto 24 meses
  Tinto 12 meses resto 36 meses
Gran Reserva Blanco/rosado 6 meses resto 48 meses
  Tinto 54 meses resto 60 meses

 

Otros términos habituales
Cada vez es más habitual encontrar en las etiquetas términos relacionados con una especial voluntad de calidad y selección por parte de los elaboradores que a menudo se integran en el propio nombre del vino (y que no están sujetos a ningún control específico por parte del Consejo Regulador, como ocurre por ejemplo con el origen, los tiempos de crianza o las variedades autorizadas en cada zona). Algunos de los más habituales son: vendimia seleccionada, edición limitada, reserva especial, reserva privada, selección de barricas, selección de añada, selección de la familia, colección privada, cuvée especial…

En alusión a la edad o características del viñedo es muy habitual encontrar menciones a la edad de las cepas (cepas viejas, viñas viejas, cepas centenarias e incluso ejemplos sorprendentes como el top riojano Hiru 3 Racimos, elaborado sólo a partir de plantas que dan tres o menos racimos), a la fecha de recogida de la uva (los dulces de vendimia tardía por ejemplo) o citar el nombre del viñedo cuando el vino se elabora a partir de una única finca, viña, parcela o pago.

También hay vinos que incluyen en su nombre el origen del roble que utilizan en su elaboración, fundamentalmente el francés que es el más caro y pintón.

Información adicional
Afortunadamente, y teniendo en cuenta las lagunas que se pueden generar en torno a la crianza del vino y a otros aspectos, cada vez es más habitual utilizar el reverso de la botella para incluir abundante información sobre la filosofía de trabajo, un resumen de las prácticas que se emplean en el viñedo y del proceso de elaboración, recomendaciones de platos que puedan acompañar el vinos e incluso la temperatura de servicio recomendada. En ocasiones se puede tratar de una visión más poética o comercial, pero algunos elaboradores aprovechan para dar datos precisos que ayudarán a entender mejor el vino y a disfrutar del contenido de la botella, como indicaciones sobre si resulta conveniente la decantación o el aviso muy práctico de que su vino se ha embotellado sin clarificar, lo que puede generar posos que no alteran su calidad.

Un caso especial: el cava y los espumosos
En la elaboración de los espumosos es habitual mezclar vinos de varias cosechas; de ahí que la añada esté ausente con bastante frecuencia en la etiqueta. Cuando aparece, se entiende la voluntad de elaborar un vino de mayor calidad y que refleje las características específicas de una cosecha de buena calidad.

En cuanto a la crianza, se utiliza el término de reserva a partir de los 15 meses de crianza con las lías y el de gran reserva a partir de 30 meses.

La leyenda “método tradicional” se refiere a la elaboración mediante segunda fermentación dentro de la propia botella que llegará luego a manos del consumidor. Todos los cavas y los espumosos de calidad se elaboran según este procedimiento.

Además de las menciones anteriores, las etiquetas de cava incorporan una terminología propia que se refiere al mayor o menor contenido de azúcar añadido en el licor de expedición y que se detalla a continuación. La mayor calidad se asocia normalmente al brut y al brut nature.

Brut nature: seco, sin adición de azúcar; hasta 3 grs./l. de azúcar residual
Extra brut: hasta 6 grs./l. de azúcar
Brut: hasta 15 gr./l.
Extra seco: entre 12 y 20 grs./l. de azúcar
Seco: entre 17 y 35gr./l.
Semiseco: entre 33 y 50 gr./l.
Dulce: por encima de 50 gr./l.

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