La familia Martínez-Bujanda ultima en estos días sus nuevas instalaciones dedicadas en exclusiva a su gama Inspiración. La diferenciación de estilo y concepto de estos vinos es tal respecto a los clásicos Valdemar, que a partir de la cosecha 2009 van a elaborarse en una bodega diferenciada y exclusiva para ellos. Más aún, se ha creado una razón social independiente, Bodegas Inspiración, que enfatiza aún más si cabe la separación.
No es un ejemplo aislado en el universo Rioja, donde muchas firmas han visto cómo la necesaria adaptación a los tiempos pone a convivir bajo el mismo techo vinos más o menos clásicos con otros marcadamente modernos. Ramón Bilbao, que se enfrentó a este mismo problema hace un tiempo cuando lanzó Mirto y Ramón Bilbao Edición Limitada, no llego a crear una nueva sociedad, pero sí una zona independiente de elaboración para ambos.
Otro caso que vamos a ver en breve y que va más en la línea de Inspiración, es la creación de Bodegas Amaren por parte de Luis Cañas, también con instalaciones independientes dentro de sus cuarteles generales de Villabuena en Álava. En este caso, además, la creación de “bodega independiente” sirve como excusa para ampliar la gama de vinos que se elabora bajo este nombre. Además de los Amaren Tempranillo y Amaren Graciano, están a punto de salir al mercado un Amaren blanco fermentado en barrica y un tinto, Ángeles de Amaren, que apuesta por la relación calidad-precio y que se situará en el entorno de los 16 euros.
Fuera de Rioja, hace años que tenemos el ejemplo de Señorío de Andión en Olite (Navarra), una bodega boutique destinada a elaborar un único vino dentro del amplio complejo de Bodegas Marco Real.
Hasta ahora no era raro encontrar, a modo de pequeños santuarios, salas de barricas independientes para la marca o marcas top. Sin embargo, parece inevitable que la exigencia de selección y un enfoque claro de elaboración (por ejemplo, el uso de tinos de madera en la fermentación) acaben conduciendo al diseño de espacios independientes para vinos especialmente diferenciados o con altas aspiraciones. Además de constituir una buena tarjeta de presentación para clientes y visitantes.
Quizás el ejemplo más elocuente y extremo sea la bodega de vinos de pago que inauguró Torres en su gigantesco complejo de Pacs del Penedès el año pasado. Además de crear un espacio de trabajo mucho más adecuado para sus etiquetas más prestigiosas, apostó de principio a fin por una arquitectura sostenible e integrada en el entorno que reduce notablemente el gasto energético y minimiza el consumo de agua. Una bodega construida a modo de declaración de principios.