Probablemente, es la primera vez que barricas que hayan contenido un tinto español sirven para el afinamiento de un whisky. Se trata en concreto de tres barricas de roble francés Radoux (de grano fino y tostado medio) que se emplearon para envejecer la cosecha 2004 de Parcela El Picón, el tinto top de la bodega de Ribera del Duero Pago de los Capellanes.
La información que figura en la botella de esta edición limitada de la destilería Benromach es rica en detalles sobre la firma de Pedrosa de Duero y la parcela de dos hectáreas de tinto fino de la que procede el vino. Las barricas en las que se crió El Picón durante 26 meses viajaron a Escocia y se utilizaron para el afinamiento final de este whisky durante 24 meses.
El concepto de “acabado en madera” es un clásico de los whiskies de malta que ha cobrado un notable auge en los últimos tiempos sin más barreras que la propia imaginación de los elaboradores y con el objetivo habitual de ampliar la paleta de registros y sabores del whisky. En realidad, se trata de un segundo envejecimiento de periodicidad variable que puede ir de tan sólo tres a unos 24 meses como es el caso del Benromach Capellanes.
Los acabados más habituales suelen emplear barricas que han contenido jerez, oporto o madeira, pero también encontramos ejemplos de afinamientos en maderas de cognac, calvados o una combinación de varios. Por ejemplo, un malta como Lagavulin Distillers Edition madura en barricas de oloroso y pedro ximénez. Pero últimamente se ha llegado también a utilizar barricas que han contenido cerveza e incluso vino tinto.
Probablemente, las propuestas más sofisticadas en este sentido proceden de las firmas Glenmorangie (que hace dos años presentó un single malt acabado en 10 barricas que habían contenido el mítico grand cru bordelés Château Margaux) y la propia Benromach, que está considerada como la destilería más pequeña de la región de Speyside.
De hecho, Benromach, que desde 2004 es propiedad de Gordon & Macphail, cuenta con una línea propia de “acabados en madera” que ha ofrecido propuestas tan exóticas como un afinamiento en tokaji (el mítico vino dulce húngaro), en Sassicaia (el también mítico tinto supertoscano) y ahora este Capellanes Parcela El Picón de la Ribera del Duero.