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Nuevos tiempos para el txakoli


Itasmendi Nº 7, un txakoli de crianza sobre lías en acero inoxidable que evoluciona favorablemente en botella
La Revista todovino - A. Cervera (30 de septiembre)

Es increíble que este año nos hayamos encontrado por lo menos con una decena de referencias de críticos americanos hablando de este vino que en la actualidad cuenta con tres denominaciones de origen reconocidas en cada una de las tres provincias vascas.

La pequeña extensión de viñedo cuyo cultivo no obstante se está incentivando en los últimos años no da para grandes producciones. Aproximadamente millón y medio de litros en Gipuzkoa, un millón en Bizkaia y unos 300.000 en Álava.

Después de una primera fase en la que la restauración vasca fue el primer y más eficaz instrumento promocional del txakoli, no deja de tener su mérito que este vino “menor” por su tamaño y escasa difusión exterior haya conseguido entrar en el competitivo mercado estadounidense.

Cualitativamente, el acero inoxidable, los equipos de frío y el mayor número de añadas soleadas respecto al pasado están proporcionando, sin duda, el mejor txakoli de la historia, además de algunas aventuras interesantes e impensables hace unos años.

En la bodega Itsasmendi, en Gernika (Bizkaia), pudimos realizar este verano una minivertical de su Nº 7, llamado así por el depósito del que procedía originariamente y que se elabora según la técnica tan habitual en Galicia de crianza con lías en acero inoxidable.

Probamos desde 2004 a 2008 y sólo faltó la añada inaugural 2003. Lo más sorprendente fue su entereza. Sólo había una ligera nota reductiva en el 2004, pero en ningún momento signos de oxidación. Está claro que la acidez natural de la zona ayuda a la conservación, pero los vinos conseguían mantener el equilibrio en boca y desarrollaban una característica complejidad en nariz (mucha notas de hierbas secas y en infusión) especialmente destacable en la excelente cosecha 2006, con más relieve frutal y una untuosidad en boca que se hacía evidente también en el 2008 (otra añada de buena insolación que permitió llegar a los 13,5%). Elaborado con aproximadamente un 80% de la local hondarrabi zuri y el resto riesling, la variedad germánica tendía a hacerse más presente en la copa a medida que envejecían los vinos.

Según Aritz Bilbao, socio fundador de la bodega que está muy centrado en el trabajo de campo, el carácter foráneo de la variedad es evidente en el viñedo vizcaíno y, de hecho, es la primera que madura en la zona.

Con la folle blanche (en el pasado la más abundante de la provincia) desechada hace tiempo, la bodega trabaja también con petit corbou (aquí se le llama hondarrabi zuri zerratia, por lo que no hay que confundirla con la hondarrabi zuri a secas) y ahora se están haciendo pruebas con la hondarrabi beltza para intentar desarrollar el universo de los tintos (y no se descarta introducir alguna ayuda internacional como se hizo en su día con la riesling en blancos). Por lo visto, las dos apetecibles barricas experimentales de tinto que vimos en bodega no estaban en un buen momento para la cata y nos quedamos con las ganas.

La bodega, que cuenta desde hace más de una década con el asesoramiento de la enóloga Ana Martín, también ha sido pionera en la elaboración de un vendimia tardía. El sumiller Jon Andoni Rementería, ganador hace unos meses del III Campeonato Nacional de Sumillería, se divierte ofreciendo a catar a ciegas a sus clientes del restaurante Remenetxe (situado a escasos metros de la bodega) este blanco dulce. Teniendo en cuenta su excelente y enciclopédica carta de vinos, puede dar lugar a más de una confusión.

Volviendo a nuestro favorito, el Nº 7, hay que señalar que también es un vino de pago. Se elabora con un viñedo de tres hectáreas situado en Leioa y que hace honor al nombre de la bodega (“monte junto al mar”) por su situación en una ladera con fabulosas vistas sobre el puerto del Abra. Tanto la cosecha 2006 como la 2008 satisfarán a cualquier amante de los blancos. Quienes dispongan de bodega propia incluso podrían guardar unas botellas de la recién aparecida 2008 para ver su evolución a tres o cuatro años vista, tal y como hacen seguramente con sus albariños favoritos.

 
 
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